Cambio de paradigma: las cooperativas se ponen de moda en EE.UU.

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Miércoles, 15 de Agosto de 2018
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Cambio de paradigma: las cooperativas se ponen de moda en EE.UU.

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Ante el inminente retiro, cada vez más empresarios de la generación babyboomer optan por vender su compañía a los empleados; los cambios en la legislación que facilitan el proceso de transición 

Por Ellie Anzilotti

En 1982 Linda y Gregory Coles tenían dificultades para conseguir quien les cuidara su hija de 18 meses. Luego de un año de búsqueda decidieron crear su propia guardería y fundaron A Child's Place (Un lugar para los niños) en Queens, Nueva York, en 1983. Treinta y cuatro años más tarde estaban dispuestos a jubilarse. "Íbamos a vender el negocio", dice Linda. Pero su contador les sugirió que en vez de vender el negocio a nuevos dueños, se lo ofrecieran a sus empleados para que se lo compren y se organicen como una cooperativa de trabajadores.

Los Coles no habían oído hablar de cooperativas de trabajadores, pero una vez que el contador les explicó cómo funcionaba, Linda supo que era la decisión correcta. "Nos dimos cuenta de que la idea de que podríamos entregar nuestro negocio a nuestros empleados fue una de las mejores cosas que podíamos hacer", dice.

A Child's Place ahora está en proceso de reorganizarse como cooperativa. Si bien las cooperativas propiedad de los empleados son un modelo de organización del lugar de trabajo muy poco común, ofrecen beneficios bien documentados a las empresas y los empleados que las dirigen. Según el Instituto de la Democracia en el Trabajo (DAWI), una organización sin fines de lucro que da soporte al desarrollo de cooperativas de trabajadores, en las pequeñas empresas propiedad de sus empleados hay un nivel de productividad entre 4 y 5% o más elevado y más estabilidad y potencial de crecimiento. En contraste con las empresas tradicionales, las cooperativas de trabajadores tienen tasas mucho más bajas de rotación de personal y de cierre de empresas. También han sabido elevar las ganancias y los salarios de los trabajadores.

 

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Debido a que la gente que trabaja para la compañía es también la dueña, siente una mayor responsabilidad y tiene mayor interés en lograr el éxito del negocio.

Aunque hay mucho conocimiento por compartir antes de que las cooperativas se vuelvan algo común, recientemente los legisladores norteamericanos han comenzado a advertir los beneficios de las cooperativas de trabajadores y hay un nuevo marco legal en camino para dar soporte a su crecimiento. Y dado que hay millones de empresas propiedad de integrantes de la babyboomers que se retirarán en las próximas décadas, esta transición podría ser una oportunidad para crear lugares de trabajo más democráticos en todo el país, si los dueños, los trabajadores y los promotores de la idea pueden trabajar juntos para convertir estas empresas en cooperativas propiedad de sus empleados.

Momento de una transición

Muchas empresas en EE.UU. fueron fundadas como cooperativas de trabajadores. Pero una porción creciente -hasta un 40%- de las cooperativas en EE.UU. nacieron de lugares de trabajo tradicionales como A Child's Place, cuyos dueños decidieron vender sus negocios a los empleados. Al prepararse para retirarse los integrantes de la generación babyboomers, que poseen alrededor de 12 millones de empresas en todo EE.UU., se prevé que alrededor de un 70% de sus compañías cambiarán de manos. Son cada vez más los hijos que no se hacen cargo de las empresas de sus padres, por lo que los dueños de pequeñas empresas deben pensar en vender o correr el riesgo de cerrar y perder todos los activos acumulados a lo largo de años de inversiones.

Pero en vez de vender a dueños privados, hay una verdadera oportunidad de aumentar radicalmente la presencia de cooperativas propiedad de sus trabajadores en EE.UU. "Históricamente tienen más éxito las cooperativas cuando hay fallas del mercado", dice Melissa Hoover, directora ejecutiva y fundadora de DAWI. Por ejemplo, durante la Gran Depresión, granjeros que tenían dificultades para acceder a fuentes de energía crearon cooperativas eléctricas de las que eran dueños colectivamente y en algunas ciudades despegaron modelos de viviendas cooperativas. Pasado casi un siglo, estamos viviendo nuestra propia versión de la falla de mercado. Al concentrarse los bancos, hay escasez de capital para las pequeñas empresas. Se cierran más empresas pequeñas que las que se crean en los EE.UU. y sistemáticamente los puestos de trabajo no aseguran a los empleados salarios que alcancen para vivir.

Pero las empresas pequeñas actúan como anclas cruciales en sus comunidades. "Las áreas rurales, las comunidades de color, áreas urbanas en rápido ascenso social y ciudades pequeñas dependen de las empresas pequeñas como base económica", dice Hoover. "Esto responde a las necesidades del capitalismo, pero no a las de la gente de la comunidad", dice Hoover. Esta modalidad a menudo también requiere que el dueño venda por debajo del valor de la empresa y no garantiza la estabilidad en el empleo para los trabajadores.

En cambio las cooperativas propiedad de los empleados pueden crear una base más fuerte para que las empresas sigan existiendo e incluso crezcan. Los trabajadores ya han demostrado su dedicación a la compañía y a la comunidad en la que operan y darles la propiedad permite que el negocio siga funcionando y la comunidad continúe cosechando los beneficios. Y debido a que la venta se hace de un modo que es transparente y mutuamente beneficioso, los dueños que venden también obtienen algo más justo.

Modelos de éxito

DAWI quiere asegurarse de que las empresas que cambian de manos sean conscientes de la opción de vender a sus empleados. Durante el último mes la ONG está haciendo el perfil de tres empresas, incluyendo A Child's Place, que se convirtieron exitosamente en cooperativas propiedad de sus empleados. Los videos cortos sobre la guardería, una compañía de diseño de jardines con sede en Massachusetts llamada A Yard & a Half y la constructora Metis en Seattle buscan inspirar a dueños de empresas y empleados para que consideren reorganizarse como cooperativa.

La organización está compartiendo sus videos con otras organizaciones de trabajo equitativo locales y nacionales, como Project Equity en Oakland, que tienen raíces en la comunidad de negocios. "El objetivo es lograr que organizaciones y proveedores de servicios locales usen estos recursos para demostrar que esto puede hacerse", dice Hoover. DAWI ya está viendo un aumento pequeño en las consultas sobre la organización de cooperativas de trabajadores como resultado de los videos.

Hoover admite que no se trata de una propuesta difícil de vender. "Lo que encontramos es que intuitivamente tiene sentido para la gente vender su negocio a los empleados y se puede narrar las historias y compartir los éxitos y la gente entiende", sostiene. Pero la inspiración sin instrucción no va a crear realmente el cambio. DAWI, además de difundir la historia de empresas que se convirtieron en cooperativas, también promociona un nuevo conjunto de herramientas para entender exactamente cómo lo hicieron.

Pasos prácticos

El primer paso, dice Hoover, es educar a los mismos dueños de empresas respecto de la idea. Generalmente, cuando los dueños comienzan el proceso de venta, deciden investigar la conversión en cooperativas de manera independiente, o reciben información sobre el tema como los Coles. Hoover espera que con la campaña social de DAWI más empresas se interesen por este proceso.

Debido a que las cooperativas de trabajadores siguen siendo algo tan poco común en Estados Unidos, a menudo es difícil encontrar una historia concreta o un ejemplo al cual apuntar cuando se asesora a dueños de empresas que buscan retirarse como los Coles. Pero esta colección de herramientas ayudará a los dueños y asesores de empresas a educarse y una vez que lo hagan, pueden llevar los modelos a sus empleados para mostrarles a qué apuntan. La respuesta de los empleados a la idea de organizarse como trabajadores propietarios es, al final de cuentas, el factor más importante y decisivo.

A partir de allí se vuelve un poco más particular. Una vez que los dueños de una empresa deciden vender a sus empleados, tienen que traer ayuda para evaluar cómo hacerlo de la mejor manera. DAWI trabaja con una red de organizaciones locales que ayudan a establecer cooperativas de trabajadores. A Child's Place consultó con la ONG The Working World para su transición: la organización ayudó a Linda y Gregory Coles a determinar que esta estrategia para vender su negocio era la ruta que querían seguir.

Los factores que determinan si un negocio puede hacer la transición a una cooperativa varían de acuerdo con las circunstancias, pero hay algunos criterios generales. En general, las cooperativas tienden a formarse a partir de empresas que tienen entre un mínimo de 20 empleados y no más de unos pocos cientos (aunque hay excepciones: Home Care Associates en Nueva York es la mayor cooperativa propiedad de sus empleados del país y emplea cerca de 2000 trabajadores). El tamaño relativamente manejable asegura que cada empleado pueda comprar una participación en la compañía que sea lo suficientemente grande como para tener sentido, pero no tan cara como para ser algo prohibitivo. La longevidad en la comunidad también es un beneficio. Empresas como A Child's Place que tienen larga presencia en un barrio y responden a una necesidad social y emocional a menudo son las que tienen más sentido que se organicen como cooperativa, dado que la propiedad de los empleados garantiza que la cultura de la compañía se mantenga incluso en el proceso de transición.

Debido a que la estructura de capital y los incentivos para invertir en cooperativas de trabajadores difieren de los negocios capitalistas tradicionales, las cooperativas tienen proporcionalmente más dificultades para acceder a capital, dice Hoover. "No tenemos capital alineado con valores del tipo que permiten entender cómo financiar conversiones, que entienda los riesgos o las ventajas de las cooperativas", dice.

A Child's Place, por ejemplo, pidió un préstamo de The Working World, una Institución Financiera de Desarrollo de la Comunidad (IFDC), que maneja un fondo de crédito de US$5 millones para empresas propiedad de sus trabajadores. Ese crédito permitió que los miembros del personal de la guardería compraran colectivamente el negocio.

Tomar préstamos de IFDC que ofrecen créditos más pequeños a empresas locales a las que no llegan los grandes bancos es una opción, pero Hoover también ha visto a algunas empresas que lanzaron ofertas públicas directas, que permiten que miembros de la comunidad compren participaciones en el negocio y algunas cooperativas manejan las conversiones haciendo que empleados individuales saquen créditos personales para financiar colectivamente la transición. "Uno de los temas es que no ha habido un modelo o herramienta estándar a la que la gente pueda recurrir para convertir la empresa", dice Hoover.

DAWI ve el mayor potencial para codificar las conversiones a cooperativa en fondos de crédito como The Working World. Estas sociedades, dice Hoover, entienden los riesgos y los beneficios de invertir en transiciones a cooperativas y pueden trabajar con empresas locales para ofrecer un capital que tenga sentido para ellas. Para empresas que piensan en una transición a cooperativa, las organizaciones como DAWI pueden actuar como "puentes" entre los dueños y recursos como fondos de crédito.

Hoover dice que asegurarse el capital probablemente sea el mayor obstáculo potencial que enfrentarán las nuevas cooperativas, pero aprender a estructurar y manejar efectivamente una empresa de propiedad colectiva es otra.

Debe y haber

Las empresas que piensan en una transición también pueden orientarse con el ejemplo de A Yard & a Half, la empresa de diseño de jardines. La dueña de la firma sabía desde hacía mucho que quería vender el negocio a sus trabajadores y reunió a un grupo de empleados cinco años antes de retirarse para educarlos respecto de cómo se conducía la empresa. Eso también dio a los trabajadores que serían los futuros dueños tiempo suficiente para armar una estrategia con el resto de los empleados. En Seattle, el cofundador de Metis Construction decidió quedarse como trabajador después de que se convirtiera el negocio y si bien ese modelo de conversión es raro, es instructivo para las empresas saber que no necesitan esperar a que el dueño se retire para cooperativizarse.

Hoover dice que es importante subrayar que si bien las cooperativas enfrentan una cantidad de obstáculos, los beneficios son duraderos y pronunciados. Un estudio de Rutgers concluye que convertirse a la propiedad de los empleados aumenta las ganancias hasta un 14% y eso no se logra en detrimento de los salarios. Más bien es a la inversa.

Luego de que A Yard & a Half se convirtiera en cooperativa en 2014, los salarios promedio subieron de US$17,02 la hora a US$19,29 la hora, pese a agregar más empleados, y los ingresos aumentaron de US$2 millones a US$3,2 millones. Las cooperativas de trabajadores siguen siendo empresas, de modo que los empleados dueños tienen que adquirir las mismas capacidades de conducción y estrategia que permiten crecer a todas las compañías. La principal diferencia: son los trabajadores mismos los que cosechan los beneficios de ese crecimiento.

"Las cooperativas no son empresas que vayan a hacer rico de golpe a nadie", dice Hoover. "Son básicas, necesarias y rentables, pero no sexy". Aun así las comunidades y los funcionarios están reconociendo que su estructura de propiedad compartida puede ofrecer el tipo de estabilidad que el mercado no ofrece. "Hemos visto un creciente interés en ciudades en rápido cambio y en áreas rurales donde realmente están tratando de hacer inversiones de capital que consoliden la riqueza de la comunidad", dice Hoover.

"Tiene más sentido retener las empresas que tratar de atraer a Amazon para que instale su segunda sede. ¿Por qué no invertimos en nuestro ecosistema local y retenemos lo que ya está allí?", se pregunta.


Traducción Gabriel Zadunaisky


 

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