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Sábado, 01 de Noviembre de 2014
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Las cooperativas y las elecciones del 2012

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La palabra cooperativa o Economía Solidaria no aparece como prioridad en los mensajes o propuestas que nos presenta el gobierno o la oposición frente a las elecciones del 2012. En uno parece pesar como orientación fundamental para la economía, la acción directa del Estado, con sus propias empresas y en los otros la prioridad en la economía privada, entendida bajo la modalidad de empresas de capital o mercantiles. Se nos quiere plantear la disyuntiva de elegir entre una y otra manera de concebir la economía exponiendo razones de lo salvaje que es una y lo ineficiente que es la otra.

Lo invitamos amigo lector a imaginamos por un momento que en nuestra calle, barrio o urbanización hay tres tipos de abastos. Uno que es propiedad de Don José. El otro un abasto del gobierno, un Mercal y un tercero que lleva adelante la comunidad organizada mediante una cooperativa.

Don José quiere tener la mayor rentabilidad posible de la actividad de distribuir alimentos de la manera más atractiva posible a los compradores. Para eso deberá contratar trabajadores en las condiciones mínimas que establezcan las leyes laborales, tratando siempre que hagan un buen trabajo con estímulos de diversa índole, disciplinarios, motivacionales o económicos. Los productos a venderse los obtiene Don José del mercado mediante diversos acuerdos. Los compradores seremos sujetos pasivos que iremos a comprar en las condiciones de precio y calidad que Don José logre y ofrezca. Si no nos gusta tendremos que buscar otras opciones. Si no las conseguimos refunfuñaremos pero no nos quedará más remedio que comprar allá mismo. Pero el abasto está ahí como oportunidad de abastecimiento para la comunidad y funciona por la voluntad y el interés de Don José. El es un buen ciudadano y en lo posible ayudará a la comunidad y desarrollará acciones de responsabilidad social con su entorno.

Espero amigo lector que compartamos básicamente esa descripción. También desearía que compartiéramos la que sigue:

Mercal. La iniciativa de la presencia del Mercal en nuestra comunidad la tomó el gobierno. Cree su obligación garantizar el abastecimiento de bienes básicos con precios más baratos para la comunidad. Para eso también deberá contratar trabajadores, en este caso trabajadores públicos, con las mismas condiciones mínimas que establezcan las leyes laborales, tratando igualmente que hagan un buen trabajo mediante estímulos motivacionales, disciplinarios y económicos pero añadiéndole un componente motivacional ideológico: el compromiso revolucionario, que por la comunidad, deben asumir los trabajadores del Mercal. Los productos llegan al Mercal fundamentalmente por redes de distribución pública. Por nuestra parte, los compradores también tenemos una posición pasiva. Vamos a comprar lo que tenga el Mercal especialmente por los precios que conseguimos. Si algo no nos gusta podemos llevar nuestras inquietudes al Consejo Comunal para que sean canalizadas. Y si no se resuelven tendremos que buscar otras opciones. En este caso nuestro Mercal funciona por la intención del gobierno de desarrollar una política social pero, en el día a día, funcionará por el compromiso y calidad de los trabajadores que lo llevan adelante. En la medida de la fortaleza de ese compromiso se apoyarán desde el mercal otros programas sociales que impulsen el gobierno o el consejo comunal.

¿Son adecuadas estas descripciones? En las dos descripciones aparecen plateadas las semillas básicas de las opciones electorales que están en el tapete del análisis público.

Pero en nuestra calle, barrio o urbanización imaginaria hay otra opción:

La comunidad organizó una cooperativa de consumo. Una actividad basada en la solidaridad activa. Una feria de consumo familiar. Nació por la necesidad de la comunidad de abastecerse con calidad y al mejor precio pero tomando la opción de actuar con solidaridad y cooperación como el modo en que se integraría la fuerza de todos en la comunidad. En definitiva es la misma comunidad que se hace responsable por las compras de los productos buscando las mejores opciones en las redes comunitarias, en las públicas y en las privadas. Los precios se fijan a los niveles más bajos posibles por ser el interés de todos, pero de tal manera que la actividad continúe, mejore y se reproduzca. Trata de obtener y mantener la calidad de los productos que la comunidad ha analizado y acordado. Los que aportan con su trabajo no lo hacen como contratados o trabajadores subordinados bajo normas mínimas que establecen las leyes laborales para los trabajadores dependientes, sino como trabajo asociado, con sus propias normas y con autogestión, con criterios de obtener como ingreso lo máximo posible para los que colaboran en una acción solidaria. El aporte de trabajo se hace en equipo, con participación permanente en la gestión. Toda la comunidad participa en su propio proyecto y en las evaluaciones permanentes. Para que funcione bien la cooperativa se requiere un proceso formativo que se va realizando en la propia actividad cotidiana y en las reuniones de evaluación que se realizan con periodicidad.

Al proyectar las tres opciones a toda la sociedad se puede desatar un mar de opiniones y pasiones. Que la empresa privada basada en el capital genera permanentemente desigualdades. Que la economía llevada adelante por burócratas, por empleados públicos es ineficiente y propicia la corrupción. Que no estamos preparados para una Economía de la Solidaridad, que eso es un idealismo irrealizable. Que el interés privado por la ganancia es lo que verdaderamente genera una motivación para la generación de producción y empleo. Que el Estado debe garantizar el interés colectivo. Que la Economía de la Solidaridad es la única que unifica los distintos intereses presentes en la sociedad.

Pero la realidad es que en el momento actual de nuestro proceso civilizatorio mundial están presentes esos tres modos de hacer economía. Actuando solos o en alianzas y convenios entre ellos. Y la presencia del Sector Solidario es muy significativa. En el mundo, sólo afiliados a la Alianza Cooperativa Internacional hay 800 millones de cooperativistas. Las 300 cooperativas con mayor volumen de operaciones del mundo, en el 2008, produjeron un trillón de dólares, cifra similar a la economía canadiense que es la novena del mundo.

Y en Venezuela también están presentes los tres modos de hacer economía. Ignorar esa realidad sería un error. No tomar en cuenta el esfuerzo de construcción de una forma distinta de hacer economía por parte de millones de venezolanos es un error político. Pero fundamentalmente estaríamos perdiendo la oportunidad de contar con una fuerza social con gran capacidad de contribuir en la solución de grandes e importantes problemas que tenemos todos en nuestra patria. En todo el territorio encontramos los tres modos actuando.

Si le pregunta a un “guaro” si conocen el Bicentenario, las Ferias cooperativas de CECOSESOLA y a Garzón o al Central Madeirense, dirá que claro que sí y explicará con detalle como los precios de CECOSESOLA son los que regulan hacia abajo los precios de los bienes de consumo de toda la ciudad. Que es la organización que mejor le paga a los productores agrícolas y que sus trabajadores tienen los mejores ingresos. En Barquisimeto están los tres sectores actuando. Las tres modalidades de hacer economía.

Si le preguntan a un paraguanero si conocen al Banco Provincial, al Banco de la Mujer y a la Cooperativa San José Obrero también le dirá que sí. Que más de 40.000 familias de la península están afiliados a la cooperativa, que sus fondos provienen sólo de los ahorros de sus asociados y como en toda Venezuela la cooperativa es el principal mecanismo para financiar la remodelación y construcción de viviendas. Tres modos de hacer economía también presentes.

Si viajamos a Maracay nos encontraremos el Liceo Agustín Codazzi, el Colegio San José y también la unidad educativa Cooperativa Las Nieves. En Rubio en el Táchira, la Cooperativa Florencia que lleva adelante múltiples servicios entre ellos el de salud, pero están también la Farmacia Las Américas y la Farmacia Popular de la Gobernación. En Caracas la Cooperativa Editorial Lugar Común a lado de Editorial El Nacional y la Kuaimare. En toda Venezuela empresas privadas, públicas y cooperativas de transporte y también las de servicios fúnebres. Y así podemos constatar en todas las ciudades y campos las manifestaciones de los tres modos de hacer economía. Los tres sectores conviven en Venezuela.

Pero en el mundo de las propuestas que provienen de la política no aparece con relevancia el sector solidario. El actual gobierno después de alentar la opción en sus inicios, posteriormente ha predominado la tendencia que ha querido desmarcarse de ella aduciendo que las cooperativas “son capitalistas” o que mejor son otras opciones con mayor control público.

En la visión y en las propuestas de la Mesa de la Unidad no aparece explícitamente referencia a la Economía Democrática o Solidaria y cuando se hurga un poco, pareciera que se intenta arropar bajo el concepto de economía privada a la Economía Solidaria como si no existiesen profundas diferencias entre la economía subordinada al capital con la economía subordinada a la solidaridad y al trabajo.

Es natural que cada grupo humano impulse, propicie y priorice aquel modelo que considera el mejor. Que quieran minimizar o subordinar las otras formas de hacer economía. Pero no es adecuado, ni aceptable que los que desean hacer una propuesta al país buscando la aceptación de su liderazgo y de sus propuestas y que desean que su opción social sea viable, que ignoren la alternativa de este tercer sector, de esta manera distinta de hacer economía que incorpora a más de dos millones de familias venezolanas y que tantas soluciones aporta a la vida de todos.

En estas páginas quisiéramos resaltar el aporte que este sector le está haciendo actualmente a la sociedad venezolana y las perspectivas para todos con la existencia de un fuerte sector de la Economía Solidaria.

En Venezuela este tema no se puede tratar sin abordar algunos imaginarios colectivos y conceptos o prejuicios que están presentes. “En Venezuela hay un cementerio de cooperativas” “La mayoría de las cooperativas han fracasado”, “las cooperativas son capitalistas”.

Algunos datos duros. En los últimos10 años se han legalizado más de 300.000 cooperativas. Pero están funcionando cerca de 60.000. El que hayan desaparecido 240.000 cooperativas abona al argumento de que es un cementerio de cooperativas. Sin embargo 60.000 cooperativas activas es el mayor número de cooperativas activas en toda América. Más que en Argentina (11.000), Brasil (20.000), Colombia (4.000). Inclusive más que en países icónicos en este tema como España (25.000).

Al hacer la radiografía de las 60.000 cooperativas actualmente activas nos conseguimos con un dato sumamente clarificador. La mayoría de ellas son espontáneas. Es decir surgieron sin ninguna promoción directa del gobierno y sin financiamiento público. Nacen por la necesidad de obtener fuentes de ingreso y trabajo. También por la necesidad cultural de organizarse bajo formas solidarias y participativas, como lo demuestra las experiencias organizativas más desarrolladas y difundidas en nosotros como pueblo venezolano que son los llamados sanes, susús, bolsos o cooperativas como mecanismos solidarios de financiamiento. Es decir la mayoría de las cooperativas nacen para enfrentar necesidades muy sentidas: trabajo e ingresos, en coherencia con valores culturales solidarios.

En el contexto venezolano en el que han disminuido, en estos últimos 10 años, las unidades de producción de bienes y servicios privados, el que un sector haya aumentado en 60.000 nuevos emprendimientos es algo sumamente importante. Eso ha pasado en el cooperativismo.

Sin embargo la desaparición de 240.000 cooperativas también debe analizarse. El gobierno nacional lanzó una promoción de las cooperativas basándose en ofrecer financiamiento para proyectos, impulsando estructuras verticales y de delegación en directivas (contrario a la ley de cooperativas del 2001), permitiendo la contratación de trabajadores no asociado (también contrario a la ley del 2001) y promoviendo las cooperativas con personas ajenas a la Economía Solidaria, y durante un tiempo negándose a apoyarse en el cooperativismo anterior aduciendo que eran cooperativas de la cuarta. Esta combinación explosiva de errores hizo que aparecieran la tradicional actitud clientelar que quería aprovecharse de una oferta de dinero, los elaboradores de proyectos artificiales, la cogollización de cooperativas con presidentes y directivos todopoderosos que decidían sobre los fondos y la práctica ilegal de contratar a no asociados, de tercerizar dentro de las mismas cooperativas. El resultado no podía ser sino el fracaso de esas cooperativas. No porque el cooperativismo no sirviese. No porque el cooperativismo fuese capitalista. En realidad, por promover con el nombre de cooperativa algo que no tenía que ver con la acción solidaria.

Pero el saldo final no es negativo y puede terminar siendo tremendamente positivo. Quedaron 60.000 cooperativas activas. Un marco legal muy bueno, partiendo de las disposiciones constitucionales y de la nueva ley de cooperativas del 2001, que rompe con las estructuras rígidas de las legislaciones latinoamericanas de los años 60 y 70, que reconoce el acto cooperativo, que impulsa la organización ética, flexible y participativa, que regula las relaciones del trabajo asociado separándolo del trabajo dependiente y del trabajo por cuenta propia, que establece un marco de política excelentes de relación entre el Estado y un movimiento comunitario.También se cuenta con extraordinarias y auténticas experiencias cooperativas funcionando en todo el país.

Cualquiera de nosotros, recorriendo las calles de nuestros pueblos y ciudades no puede evitar ver los locales y la actividad de miles de cooperativas de profesionales, de prestadores de servicios, de unidades de producción de diversa índole.

Algo importantísimo también ha sucedido. Hemos descubierto como pueblo, como clase media y como integrantes de comunidades populares, que existe una opción organizativa y de vida en la Economía Solidaria. Organizaciones dónde podemos canalizar autogestionadamente y en cooperación nuestras iniciativas y emprendimientos. Sin comprar ni subordinar las relaciones de trabajo. Un dato demuestra eso. A pesar de la “ausencia”, en los últimos años, de una promoción a las cooperativas por parte del gobierno, cada año se han estado legalizando cerca de 20.000 nuevas cooperativas. El equivalente al número total de cooperativas al que ha llegado Brasil en toda su historia. Lo que evidencia el arraigo que ha tenido la opción solidaria.

Las elecciones del 2012 pueden ser una oportunidad para colocar como algo de consenso la importancia del fortalecimiento de un tercer sector económico: El de la economía de gestión democrática. Sin participación ni democracia en la economía, las otras modalidades y esfuerzos de participación quedarán minimizadas y mediatizadas. La Economía de la Solidaridad tiene mucho que aportar a Venezuela. Solución a los problemas de pobreza y la desigualdad, de producción de bienes y servicios, de la vivienda, de regulación de precios, de la educación en gestión democrática, de integración comunitaria al asumir todos, la conducción de nuestro propio destino, sin clientelismo ni paternalismo.

Retomemos las correctas normativas y las buenas políticas planteadas. Tomemos de nuestra larga historia de experiencias solidarias los elementos importantes y construyamos juntos ese tercer sector económico.

Por otra parte la principal transformación que debemos afrontar los venezolanos es la transformación cultural. Vivir lo económico con ética, participación y autogestión hará nacer en Venezuela miles de escuelas vivientes de la nueva sociedad que queremos. Escuelas de verdadera democracia. A la hora de plantear un proyecto de país incorporemos la vida de miles de compatriotas.

Luis Alfredo Delgado Bello

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Hechos y Experiencias de la Economía Solidaria

CECOSESOLA

Sin directivos, gerentes, supervisores, sin ni siquiera cargos, cerca de 80 organizaciones comunitarias, 600 trabajadores asociados, mil productores asociados y unidades de producción comunitaria se integran para atenderse y atender a 60.000 consumidores con  más de 100 millones de dólares de facturación anual. Es la mayor organización comunitaria de distribución de bienes y servicios en Venezuela.

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