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NO PUEDE CONSTRUIRSE UNA NUEVA SOCIEDAD SINO DESDE EL PODER
No puede construirse una nueva sociedad sino desde el poder. Ese es el planteamiento de muchas fuerzas políticas a la que se subordinan muchos movimientos sociales. Para esas fuerzas la energía, los esfuerzos personales y colectivos deben colocarse en la lucha por ser poder, para desde ahí transformar la sociedad. Para esos partidos y movimientos políticos, las cooperativas, sindicatos y otras organizaciones de la comunidad no son sino herramientas para el objetivo de tomar el poder político. En el lenguaje de los "dirigentes" de esas organizaciones políticas se manifiesta esa concepción cuando oímos frecuentemente frases como: "tenemos quinientos sindicatos", "dominamos mil consejos comunales", "controlamos diez mil cooperativas". Frases que además de ser una ofensa para “los controlados” reflejan el sentido de utilización que se hace de esas organizaciones. También reflejan la debilidad de la visión propia, del modo de vida autónomo de esos movimientos sociales, por lo que aceptan subordinarse a otros modos de vida, que sienten más consistentes que los propios, sean estos religiosos, ideológicos o políticos. Especialmente se subordinan a organizaciones políticas que se sustentan en un razonamiento básico: para transformar el mundo hay que tomar el poder. ¿CAMBIAR EL MUNDO TOMANDO EL PODER?Pero ¿Se puede transformar el mundo tomando el poder? Para muchos la respuesta es obvia. ! ! Claro que se puede! La pregunta hasta les puede sonar sin sentido. ¿Cómo se podría cambiar las relaciones sociales sin un poder fuerte que imponga los cambios? Si no es ejerciendo el poder ¿aceptarán los poderosos ceder sus privilegios? ¿Acaso no es importante cambiar las leyes? ¿No justifica todo eso que las organizaciones sociales se subordinen a ese objetivo primordial de tomar el poder?










